La responsabilidad en el vínculo familiar
La familia cumple funciones específicas dentro de la sociedad. Se encarga, por ejemplo, del cuidado y la educación de los hijos, asimismo, establece reglas y normas de convivencia que permiten a sus integrantes
adaptarse a la sociedad. Se refiere a la obligación que cada miembro de la familia tiene de cumplir con sus deberes y compromisos hacia los demás miembros lo que implica reconocer y aceptar las consecuencias de nuestras acciones, así como respetar y apoyar a nuestros familiares siendo el vínculo familiar una unión afectiva, emocional y social que se establece entre las personas que comparten un origen común, ya sea por sangre o por adopción el cuál es fundamental para el desarrollo integral de los individuos, ya que les brinda seguridad, confianza, amor y apoyo.
Rol de padres
Los padres deben preocuparse por fijar límites sin dejar de reconocer y
alentar el derecho de sus hijos de tomar sus propias decisiones y resolver sus problemas
Existen dos principios que determinan la efectividad de la fijación de
límites:
• Combinar reglas y expectativas con respeto y capacidad de
respuesta. Los límites deben permitir al adolescente desarrollar y mantener sus propias opiniones y creencias, así
como sentir que sus padres escuchan y responden a estos conceptos
cuando establecen reglas. Es aconsejable, igualmente, poner énfasis
en que se fijan límites para proteger y guiar, no como castigo o imposición de poder.
• Combinar firmeza con flexibilidad. Los padres deben establecer unas normas claras, coherentes y razonables que orienten el comportamiento de sus hijos, pero también deben ser capaces de adaptarse a las circunstancias y a las necesidades de cada momento. Así, se logra un equilibrio entre el respeto mutuo y la disciplina. Algunos consejos para combinar firmeza con flexibilidad en las reglas de los padres son:
- Explicar el porqué de las reglas y los beneficios que tienen para los hijos y para la familia.
- Ser consistentes y aplicar las reglas de forma equitativa, sin favoritismos ni castigos arbitrarios.
- Ser flexibles y negociar algunas excepciones o cambios en las reglas cuando sea necesario o conveniente.
- Ser asertivos y comunicar las reglas con calma, respeto y confianza, sin gritos ni amenazas.
- Ser empáticos y escuchar los sentimientos, opiniones y sugerencias de los hijos sobre las reglas.
- Ser ejemplares y mostrar con el propio comportamiento cómo se deben cumplir las reglas.
Los adolescentes necesitan la experiencia de negociar reglas y resolver conflictos con sus
padres de manera respetuosa, pues esta capacidad los ayudará en la
vida adulta.
Convivencia familiar y normas
La convivencia familiar y las normas son dos conceptos que están estrechamente relacionados. La convivencia familiar se refiere a la forma en que los miembros de una familia se relacionan entre sí, compartiendo experiencias, actividades, afectos y valores. Las normas son un conjunto de reglas que establecen los límites, los derechos y los deberes de cada persona en la familia, con el fin de garantizar el respeto, la armonía y el bienestar de todos.
La convivencia familiar y las normas pueden variar según el contexto, la cultura y las preferencias de cada familia. Sin embargo, existen algunos principios generales que pueden ayudar a mejorar la convivencia familiar y a crear un ambiente positivo para todos. Algunos de estos principios son:
- Practicar la comunicación asertiva: se trata de expresar lo que se piensa, se siente y se necesita de forma clara, honesta y respetuosa, sin agredir ni ofender a los demás. La comunicación asertiva permite resolver los conflictos de manera pacífica y constructiva, así como fortalecer los vínculos afectivos.
- Respetar los tiempos del otro: cada persona tiene su propio ritmo y sus propias necesidades. Por eso, es importante respetar el espacio personal de cada miembro de la familia, así como sus horarios de descanso, sus actividades y sus intereses. No se debe invadir ni interrumpir al otro cuando está ocupado o relajado.
- Tolerar y respetar los gustos de cada miembro: cada persona tiene su propia personalidad, sus propias opiniones y sus propias preferencias. Por eso, es importante aceptar y valorar la diversidad dentro de la familia, sin imponer ni juzgar al otro por lo que le gusta o le disgusta. Se debe fomentar el diálogo y el entendimiento mutuo.
- Compartir espacios de forma ordenada: cada persona tiene su propio lugar dentro del hogar donde puede estar cómoda y segura. Por eso, es importante mantener el orden y la limpieza en los espacios comunes donde se comparten con los demás miembros de la familia. Se debe evitar dejar objetos personales o sucios en lugares donde no corresponden.
- Disfrutar del tiempo de ocio en familia: cada persona necesita momentos para divertirse, relajarse y desconectar del estrés diario. Por eso, es importante dedicar tiempo a realizar actividades lúdicas o recreativas con los demás miembros de la familia. Se puede jugar a algún juego familiar, ver una película, salir a pasear o hacer alguna manualidad.
Estos son algunos ejemplos de normas que pueden favorecer una buena convivencia familiar. Sin embargo, no hay unas normas universales ni perfectas para todas las familias. Lo importante es encontrar un equilibrio entre lo que se quiere hacer con lo que se puede hacer, teniendo en cuenta las características y las necesidades de cada uno.
Roles de género y paternidad
Históricamente, los roles de género han asignado a los hombres una paternidad “responsable” casi exclusivamente relacionada con el cumplimiento del rol de proveedor. Sin embargo, en la actualidad, cada vez más hombres desafían estos estereotipos de género y asumen una paternidad activa y corresponsable, compartiendo las responsabilidades de crianza de manera equitativa con las madres.
La participación de los hombres en la crianza y el cuidado es fundamental a la hora de construir el vínculo con hijos e hijas. Implica acompañar los procesos de desarrollo psicológico y emocional de niños y niñas en todos los ámbitos de la vida. Como padres, los hombres deben involucrarse como cuidadores primarios, lo que no solo colabora en el bienestar infantil, sino que los beneficia a ellos mismos.
En este sentido, es importante que los padres trabajen en equipo con la madre, compartiendo las tareas de la casa y los cuidados, desde alimentar a vestir, pasear, acompañar a la hora de dormir, bañar, jugar y enseñar. Es promover un ambiente de protección y respeto. Es, también, estimular el desarrollo de hijos e hijas en cada etapa de su vida, poner límites con buen trato y mantener una relación de afecto e incondicionalidad.
Es importante mencionar que los roles de género en la sociedad definen cómo se espera que actuemos, hablemos, nos vistamos, nos arreglemos y nos comportemos según nuestro sexo asignado al nacer. Por lo tanto, es fundamental educar a los niños y niñas en la igualdad de género, para que puedan desarrollarse libremente, sin sentirse limitados por los estereotipos de género.
Bases necesarias
- Confianza
- Seguridad
- Autocontrol
- Comunicación
- Afecto
- Iniciativa
- Tolerancia
Recuerda:
Un buen conocimiento, desarrollo y formación sexual depende del conocimiento y comunicación de la familia
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